VOCES

JULIETO Y ROMEA

– Galileo, oiga, búsquese otro para la ceremonia – le oí –. Me salgo de esa misa.
Cabreado pensé que el man se había aculillado pero no me iba a boletear machacando la vaina por teléfono. La vuelta era galleta me decía, escogíamos el punto solitario, además las locas no iban a resistirse, llegábamos de noche nosotros dos en el asiento de atrás, tomábamos las lucas les dábamos materile y nos pisábamos en la lancha del Águila. ¿Qué bicho habría picado a la amnistía? Entonces Gavilán no era tan templao como parecía. Acordamos encontrarnos a la mañana siguiente en Centro Mayor, iba a ser muy teso convertir a Gavilán en sicario.

Sentados a una mesa, mientras tomaban tinto, le dije frentero a Gavilán: A lo bien, ¿se va a patrasear?
–Deje el acelere Galileo – reviró.
–Si se va a abrir, mejor que sea pa’ ya – ordené con frialdad. – Así me busco otra socia, visto que no le interesa ese biyuyo.
– ¿No será una cáscara?- vaciló Gavilán – ¿qué tal que por angulientos nos echen a la cana?
– ¿Se sicoseó parce?-casi le grité – Esas locas están desesperadas y si nosotros no les damos materile, se buscan a otros.
–Lo mío son los paquetes chilenos – gimoteó – pero de darle en la torre a dos manes…
–Manes no son- corté -. Maricas y bien cobardes. Contaba con usted que tiene trueno y lo maneja…
––Sisas, pero solo tengo uno y son dos pacientes – respondió – Acabo con uno y el otro mientras… ¿qué? ¿Se caga del susto y sale pitao? O se arrebata y ¡me da chuzo!
-Este man…- solté meneando la cabeza- Ellos van a rezar, entonces usted le da chumbimba al brincón que es el infectado, y el otro va a esperar con los ojitos claros cerraos- lo tranquilicé.
– ¿Y todo no será pura carreta? A lo mejor se les corrió la teja y usted de atacado les cree esa novela de Julieto y Romea.- insistió incrédulo.
–Parce, está pifiado-contesté paciente- Ese par tocan en la orquesta desde el seminario y allá se casaron. Junticos llegaron a Bogotá, todos zanahorios estaban bien sin salir del closet, ambos unas porras en la u. El Rafael verraco, de un rancho de latas sacó una catedral, lo nombraron párroco y le dieron el apartaco donde llevaba al otro, al Richard, los lunes de descanso. Pero se puteó andando por los mariqueaderos de Chapinero, se perdía en el cuarto oscuro con cualquier guiso y llevó del bulto, se infectó y se le puso trinca la marea cuando se fue al piso en la iglesia frente a todas las gallinas. Los pirobos están paniquiados, ni a la familia ni a los curas van a ponerles la cara. El achante los tiene llevaos y les faltan güevos para echarle tierra a la situa. Juntos van al hoyo, si hasta fueron al Pescadero para aventarse, pero al fin y al cabo mariquitas, a la hora del té se arrepintieron. Después fue que de arepa, yo jardineaba el prado y el Rafael se acercó, que si sabía de alguien áspero y de chicanero respondí: yotas. Como los dos son regios, arman tremenda patraña: entre ambos se confiesan, se arrepienten, nosotros los asamos por quince paquetes, como si dieran papaya y ¡tengan! y ¿quién nos avienta? Ellos suben al cielo, los recuerdan como mártires porque no hay muerto malo y nadie la monta ¡Si, viva el orgullo gay!
––Galileo, pilas que hagan un plante primero- aceptó finalmente.

 

TRADUCIR DEL COSTEÑOL

¡Tran! Trac-trac ¡tram! Tra- tra ¡pam! rra- rra rra- rra rra- rra iuuu- uuui- iuuu ¡yiiii! ¡yiiiii! ¡yi! tui tuii tui tui tui tuu ti… Marica, guasapeaba a tutiplén con Kaita y zurckerbergueaba daha con Gates. La nena toda áis seguía mis jugadas, y a punto de caerle, ¡ké boleta! el rinton corroncho sabanero: Érda, la madrina, ké oportuna. -Ooooh niña Ermela – mascullo, paneando por pillar los orejones, risa de un pupi , ké fastidio!
-Ajá Jose – canturrea- ¿Y cómo estás? -Niña, ¿tiene otro calabazo alumbrador? – le preguntan.
-Va pué mujé, dirás un foco, espera Jose –me pausa.- Busca en la alacena. Arriba, ten cuidao – cuando oigo ¡zuás! ¡trácata! –Ércole, presta cá. A vé pa vé cuantoj rrompijte – manda.
-Mira Jose – se reconecta- que Elíaj te tiene una noticia.
-Pásamelo, Ermela- la apresuro.- ¡Háu hau!
– Anda Max! ¿Y este perro porqué late? Espera ejtá atrá, bajo el níspero- va diciendo.
Cuchichí ¡Glu-glú! ¡Glu-glú! Cuchichí cuchichí kokoroyó kákáká kákáká ¡Glu-glú! Cuchichí.
–Uffa que bochinche –una voz masculina- ¡Érda, tanta moto! ¡No se oye es ná! ¡Cierren esa puerta!
-Ombe bien – responde al saludo- ¿Esos cachachos enrruanaos ya te tienen aburrío? ¡Se murió Ananía!
-Ombe , qué vaina!, no sabía que había muerto .- riposto.- Oómbe, por qué no lo trajeron? A lo mejó algo le hubieran hecho.
-Lo cogió de sopetón, las cosas fueron así como te digo- devuelve.
-Ombéee, cómo va a ser posible? – incrédulo. – Y tú ¿se lo dijijte ante?
– Oómbe, se me olvido decirle.- lamenta
-Iíraa,- acuso- no seas embujtero.
-¡Iraa!, -se ofende- ¡si que ere fadto!
-¿Y ahora?- peleo- No es na´morirse, si no lo que duras muerto!!!
– Oye pelao, deja de sé pelionero- de fondo pide Ermela.
-Ira, si, qué vaina – acepta Elías.
-Quedé ñuñío- concluyo- Esas barras se perdieron.
-Ira, quién dijo? – suavecito- Tú a la vieja Toña le mandas el recibo.
¡No joda!- protesto.
Oómbee, más claro pa donde? – termina.

 

BÁRBARO SAQUEO

los bárbaros en su última invasión saquearon todas las obras de arte quemaron los libros y destruyeron los monumentos y espacios significativos para nuestra cultura/con el propósito de levantar un monumento de chatarra conmemorativo de su conquista cargaron con todas las letras mayúsculas y con los signos de puntuación excepto con las barras que algunos ocultaron bajo tierra en fecha desconocida/por casualidad alguien descubrió el extremo de unas que sobresalían y logró desenterrarlas vendiéndolas por un alto valor en el mercado negro a un extravagante personaje que decidió apalancar con estas una larga parrafada/de inmediato y en razón de la confusión existente en las pocas comunicaciones escritas intentadas sin signos de puntuación surgió la demanda de barras y la práctica de la búsqueda y venta en subasta de los escasos hallazgos de unos poco buscadores de fortuna/ahora con cierta frecuencia abusamos de la extensión de nuestras parrafadas e incluimos tantas palabras que nuestros pulmones se revientan al leerlas y las barras terminan por ceder hasta caer produciéndose una avalancha que termina en un indescifrable montón de fragmentos silábicos parecido a las oscuras manchas encontradas en toda clase de papeles cuando aparece una de esas inevitables epidemias de verborrea/en el momento actual me preparo para establecer una marca mundial homologable por la mayor cantidad de palabras arracimadas entre dos de estas feas señales empleadas para medio ordenar un discurso ligeramente comprensible sin embargo me encuentro muy lejano de aquellos que en los finales de los anuncios de promociones en la radio vomitan doscientas seis palabras sin respirar en veinticinco segundos pero espero lograr mi objetivo y ser famoso por un día aunque esta técnica resulte impracticable y a la larga tengamos que aceptar importar celulares y signos de puntuación made in China/

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